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Biohackers logran introducir un virus informático en una secuencia de ADN

Unos 'biohackers' han demostrado cómo codificar software malicioso en una secuencia de ADN con el objetivo de infectar un ordenador. De momento, sus usos prácticos son muy limitados, pero en el futuro podría tener varias aplicaciones.

Sintetizar ADN es un proceso delicado, de ahí que jugar con las secuencias que se introducen en él sea algo muy peliagudo. Sin embargo, un grupo de habilidosos biohackers (expertos que unen soluciones tecnológicas asequibles con la biología) ha conseguido introducir en el ADN algo peligroso: un virus informático.

No, no es posible ‘hackear’ un cuerpo humano del mismo modo que se invade un ordenador. Su objetivo no es piratear el genoma ni nada por el estilo, sino ocultar un gusano en una secuencia de ADN y que, al descifrarla, el ordenador con el que funciona la centrifugadora o la máquina que analiza el ADN quede infectado en consecuencia.

La utilidad de este truco, sin embargo, aún es muy limitada. ¿Quién quiere infectar una máquina que sólo sirve para analizar ADN? Muy poca gente, seguramente, pero los investigadores que han presentado en la USENIX Security su hallazgocuentan con que, en el futuro, la tecnología para descifrar ADN será mucho más asequible y efectiva y habrá una gama más variada de equipos llevándola a cabo en hospitales o universidades. Y ahí sí existe un riesgo real de infectar a una red con consecuencias graves.

Incluso en el futuro, sin embargo, el proceso de introducir un virus en un ADN no va a ser fácil. Los químicos que enlazan los millones de unidades de información de cada secuencia, la estabilidad de cada muestra de ADN y la supervivencia del virus dentro de la probeta son elementos muy difíciles de manejar. E incluso en caso de conseguir insertar bien el virus y de que sobreviva, el ratio de éxito de infección en un ordenador es actualmente del 37%.

Así que aunque no hay nada que temer durante la próxima década o más tiempo, los avances en la codificación de información (como imágenes o vídeos) en el ADN podrían conducir en el futuro a una generación de máquinas que conservan información en forma de secuencias de químicos.

Este tipo de almacenamiento, después de todo, es mucho más estable y duradero que cualquiera que utilizamos actualmente en el mundo de la informática, sean discos duros, tarjetas de memoria sólida o discos ópticos; por lo que son una alternativa real si se consigue manipular ADN mucho más fácilmente. Si existen ordenadores que funcionan con ADN, tarde o temprano también habrá ataques informáticos que también lo usen.