Google AMP: ¿el atajo rápido… o una autopista que ya no lleva a ningún sitio?
Seguro que te ha pasado.
Estás con el móvil en la mano. Haces clic en una noticia desde Google o desde una red social y, antes de que tu cerebro termine de reaccionar, la página ya está ahí. Cargada. Entera. Silenciosa.
No hay banners saltando.
No hay textos que se mueven.
No hay esa sensación de que algo va a romperse si sigues bajando.
Durante años, esa sensación tuvo nombre propio: AMP (Accelerated Mobile Pages).
Una tecnología impulsada por Google con una obsesión muy concreta: hacer que la web móvil dejara de ser lenta, pesada y desesperante. En Loopeando.com llevamos tiempo hablando de velocidad, experiencia de usuario y SEO, así que hoy toca hacerse la pregunta incómoda. La que muchos evitan.
¿Sigue teniendo sentido AMP a día de hoy o es una solución brillante para un problema que ya no existe?
Pasa, disfruta, aprende… y decide.
Resumen de contenidos
- ¿Qué es AMP y por qué nació?
- Las tripas técnicas: qué sacrifica para ser tan rápido
- AMP y SEO: lo que fue y lo que es
- Ventajas, peajes y letra pequeña
¿Qué es AMP y por qué nació?
Para entender AMP hay que retroceder unos años. A una época en la que navegar desde el móvil era, muchas veces, un acto de paciencia… o de fe.
Páginas pesadas.
Anuncios que cargaban antes que el contenido.
Scripts bloqueando todo.
Conexiones móviles que parecían pedir perdón.
Google miró ese panorama y pensó como ingeniero:
si la web es lenta, quitemos todo lo que la hace lenta.
AMP es exactamente eso. Una versión paralela de tus páginas web, mucho más ligera y mucho más estricta. Diseñada para cargarse casi de forma instantánea en móviles.
Nada de florituras.
Nada de improvisar con JavaScript.
Solo lo esencial.
Si tu página cumple las normas, Google la valida, la guarda en su propia caché y se la sirve al usuario directamente. Como si fuera un camarero con reflejos imposibles que ya sabe lo que vas a pedir.
Durante un tiempo, funcionó.
Y funcionó muy bien.
Las tripas técnicas: velocidad a base de recortes
AMP funciona como un coche de carreras: corre mucho porque le han quitado todo lo que pesa. El problema es que no todos los trayectos se hacen en un circuito.
Su arquitectura se apoya en tres pilares principales:
- AMP HTML: es HTML, sí, pero con normas muy claras. Algunas etiquetas desaparecen y otras se sustituyen por versiones controladas (
<amp-img>,<amp-video>). El navegador sabe de antemano cuánto ocupa cada elemento y evita los molestos saltos de contenido. - AMP JS: aquí llega el mayor sacrificio. No puedes usar JavaScript libremente. Todo el dinamismo pasa por la librería oficial de AMP. A cambio, nada bloquea el renderizado. A cambio también… pierdes libertad.
- AMP Cache: la joya de la corona. Google almacena tu contenido AMP en su CDN y lo sirve desde ahí. El resultado es una velocidad extrema, pero también una relación de dependencia bastante clara.
El inicio de una página AMP delata rápidamente que estamos ante algo distinto:
...
Ese rayo no está ahí por estética. Es la señal de que has aceptado jugar con las reglas del circuito.
AMP y SEO: cuando el contexto lo cambia todo
Durante años, AMP fue casi un pase VIP. Aparecer en carruseles de noticias destacadas, cargar antes que nadie y ofrecer una experiencia limpia tenía premio.
Pero el contexto ha cambiado.
Hoy Google ya no exige AMP para destacar contenidos. El foco está en otro sitio: Core Web Vitals, experiencia real de usuario y rendimiento medido en condiciones normales.
Una web bien optimizada, con buen hosting, caché, imágenes eficientes y JavaScript controlado, puede ser tan rápida —o incluso más— que una AMP… sin renunciar al control ni a la identidad.
AMP no posiciona mejor por sí mismo. Si hoy tu web es lenta, AMP puede ser un atajo. Si tu web ya está bien construida, AMP no te dará una ventaja real.
Ventajas, peajes y letra pequeña
Como casi todo en tecnología, AMP tiene luces… y sombras largas.
Lo bueno:
- Cargas ultrarrápidas, incluso en conexiones pobres.
- Experiencia de usuario limpia y predecible.
- Menos carga directa sobre tu servidor.
Lo no tan bueno:
- Limitaciones severas de diseño y funcionalidad.
- Dependencia de la infraestructura de Google.
- Analítica, branding y control del tráfico más difusos.
- Doble mantenimiento si gestionas versión AMP y no AMP.
AMP fue una respuesta brillante a un problema real. Pero como suele pasar, el problema evolucionó… y la solución se quedó un poco anclada en el pasado.
Conclusión:
AMP no es ni bueno ni malo. Es una herramienta. Hoy, más que una autopista obligatoria, es un atajo que solo tiene sentido en casos muy concretos. Si tu web necesita AMP para ser rápida, quizá la pregunta correcta sea otra: ¿qué está fallando en la versión original?
Si tienes dudas sobre si AMP encaja en tu proyecto o prefieres optimizar tu web “a mano”, déjanos un comentario. En Loopeando.com estaremos encantados de bajar al barro contigo.





















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